viernes, 10 de septiembre de 2010

Todo queda igual, todo queda intacto

¿Tu opinión? 
Vuelves, ya de madrugada -con el alba a punto de irrumpir en el cielo-, de algún sitio sin identificar. Por delante varios kilómetros de camino. Carretera desconocida, asfalto carente de iluminación y dudas en la conducción. El reloj digital que yace junto al cuenta kilómetros va dejando escapar rápidamente los minutos. Las miradad furtivas para tener controlado el tiempo en cada momento son cada vez más constantes, hay una impaciencia sosegada en el interior.

Atrás quedó un destino a priori esperado, a posteriori indiferente. Todo queda igual, todo queda intacto, ayer, hoy...

El alba está cada vez más cerca, el cielo abandona el velo negro y el azul va tomando forma en el horizonte. La humedad ya se nota en el cuerpo cortado y el rocío mañanero hace acto de presencia.

Queda poco para llegar a casa. Por el camino te encuentras a dos hombres, quizá en su paseo matutino diario, no hay otra explicación. Te imaginas que a buen seguro en su charla van arreglando el mundo. La crisis con ellos en el gobierno no hubiera existido, España no hubiera sido vapuleada por Argentina y la Esteban no estaría en televisión, ellos sólos se bastan para arreglarlo todo, tenlo por seguro.

Mientras ellos arreglan el país tú vas arreglándote a tí mismo, que no es poco. La paciencia se va agotando y no reparas nada. Tus varios "yos" -quizá Freud esté más presente en la vida cotidiana de lo que nos pensamos- se contradicen entre ellos y no colaboran. Pero de nuevo te das cuenta de que todos forman parte del Ello freudiniano.

Finalmente en casa. Sales del vehículo y reparas en que el sol va ganándole la batalla a la luna, en su lucha diaria que volverá a perder horas más tarde. Pero mejor quedarse en la victoria del presente. Él si puede disfrutar de una.

Todo sigue igual, todo sigue intacto.

Epílogo: Demasiadas notas mentales dan forma a esta vida, en algún momento habrá que dar un giro de 180º, tendremos que mirar a la vida cara a cara y abandonar el palabrerío fácil.

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