martes, 8 de mayo de 2012

Supuestamente eres la gloria...

Eso dicen de ti. En teoría la vida es más fácil si estás cerca. Si se te es fiel y se te lleva a gala en todo momento. Dicen también que contigo todo es más puro, más verdadero, pues traes la confianza, la tranquilidad, el respeto o el refuerzo.

Pero, ¡ay!, también eres capaz de lo peor. Tú tienes la fuerza suficiente para destrozar relaciones. Que al reclamarte, como tanto se proponen muchos, devastas todo lo que encuentras en tu camino. Te da igual lo que sea, pero casi siempre relaciones de diversa índole: amistad, amor, familiares...

No siempre eres santo de la devoción de todos, aunque eso sí, para con ellos si quieren que se aplique. Curioso. A unos se les llena la boca de mencionarte y presumir de ti; otros tienen llagas de no haberte mencionado jamás.

Cuando estás cerca todo es más puro, lo he dicho, pero también muy distinto a como era anteriormente. Donde había risas, puede llegar la seriedad y la compostura; donde había ideas tontas y alocadas, ahora toca pensar con la cabeza; donde había "te quieros" de juguete, reinan los saludos vacíos.

Ciertamente, usarte lo hace todo tan profundo, que puede llegar a dejar de ser divertido. Usarte requiere sopesarlo, poner en la balanza esos pros y contras que tanto nos gustan a algunos (en cuyas balanzas casi siempre ganan los contras: Quien no arriesga, no gana, pero nunca fui un buen jugador más allá de una mesa). Introducirte en una relación hace clavar una estaca que llega a lo más hondo del juego de dos... insisto, no eres un ente cualquiera... 

Eres... ¿qué eres?, ¿divinidad o maldad?, ¿amor u odio?, ¿pensamiento o irracionalidad?

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