martes, 3 de julio de 2007

Roma: la Ciudad Eterna II

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Viaje a la Ciudad Eterna: II Día

Después de un agotador primer día que quedó culminado con la visita a la Fontana de Trevi (quizás lo que más me ha gustado de todo lo que he visto, llegar callejeando entre pequeñas calles hasta encontrarte con la imponente fuente de la que fluye una gran cantidad de agua impresiona, lástima que no tenga fotos), empezamos este segundo día con la visita al Museo del Vaticano.

Que gran museo, donde podemos encontrar gran cantidad de obras de arte, de muy diferentes estilos y épocas, de diferentes características y cánones, y todas recogidas en un mismo sitio.
En este Museo pudimos observar dentro del arte Griego el Apoxiomeno de Lisipo, el Laoconte de la escuela de Rodas o el Discóbolo, diferentes obras egipcias como sarcófagos, esculturas o momias.
Magníficos pasillos decorados de una forma majestuosa nos transportan hasta las Estancias de Rafael. Decorados de una forma maravillosa y espectacular.

Destacables son las estancias de Rafael Sanzio, uno de los pintores más conocidos del Renacimiento italiano. En estas estancias, todas decoradas con frescos suyos, se encuentra una de sus obras más conocidas, La Escuela de Atenas, donde aparecen Aristóteles y Platón en el papel principal, pero donde también aparecen Diógenes, Pitágoras, Averroes...


En toda la Capilla se recrean diferentes escenas y pasajes bíblicos, en la pared principal se recrea el Juicio Final, en el techo sobre un trampantojo (pintura que simula diferentes elementos arquitectónicos como columnas, pilares, etc.) la obra más importante que observamos es la Creación del Hombre, justo en el centro del mismo, aunque también se encuentran en él frescos como la Caída del Hombre. Es sin duda, la obra más importante dentro de toda la obra pictórica de Miguel Ángel.

Por la tarde accedimos a la Cúpula de la Basílica de San Pedro. Más de 500 escalones, en pasillos estrechos y paredes daleadas que te iban llevando poco a poco al cielo. En primer lugar hay un primer tramo desde el cual se puede observar el interior de la Basílica desde las alturas, pero después en un segundo tramo de agotadoras escaleras llegamos al cielo de Roma. Desde aquí podemos observar a la perfección de esa Plaza de San Pedro, con la Columnata que con sus brazos acoge a todos los fieles que hasta el Vaticano llegan. Y por el lado opuesto de está cúpula podemos ver el Palacio Apostólico.

1 comentario:

M€rTxUd@_k¡$$* dijo...

Me encanta Roma y me encantan las fotos!
Están muy bien!
Congratulation al fotógrafo pofecioná de la clase ;)